Tercer encuentro: Los afectos, de Rodrigo Hasbún

Hasbun

Afectos y desafectos atraviesan el libro de Hasbún y atravesaron también a los integrantes del club de lectura. Algunos nos encontramos hechizados y atrapados en el microcosmos de la familia Ertl, mientras otros sentimos que era un libro demasiado ambicioso que no había cumplido su cometido.

¿Qué leemos cuando leemos? ¿Qué nos “mete” en el libro o nos saca violentamente de él? Fuimos explorando estos temas en el encuentro con pasión y convicción: no podremos decir que el libro de Hasbún no nos “afectó”.

-Una integrante equiparó la relación entre autor y lector a la de una pareja de bailarines. El autor nos va guiando con sutileza, y nosotros, lectores, sabemos “leer” esas claves y seguirlo. Algunos autores, sin embargo, bailan solos, olvidados del lector, que queda abandonado en la pista de baile limitado al papel de espectador, receptor pasivo de las cabriolas que el autor ejecuta. No es el caso de Los afectos: muchos de nosotros sentimos que Hasbún piensa en los lectores y les va dando las herramientas para que juntos construyan la novela.

-Intentamos desenmarañar las constelaciones familiares que hicieron posibles los destinos de los miembros de la familia Ertl, entender el narcisismo de ese padre camarógrafo y explorador que, luego de la caída del nazismo, decidió mudar a su familia a Bolivia. La historia personal de una familia alemana se imbrinca con la Historia latinoamericana.

-¿Conocer la historia del Che, Inti Pereda y Monika Ertl, es decir, la Historia, nos impide meternos en la historia de la novela? Una integrante manifestó que no se podía hacer justicia a la historia del Che y sus compañeros en tan pocas páginas. Otros planteamos que el título de la novela nos dispara para pensar el análisis y sirve como caja de resonancia para dotar de significado a la trama: la literatura nos permite imaginar a los personajes históricos.

-Leímos algunas partes de la traducción al inglés, tratando de responder a la pregunta de si la versión en inglés brinda al lector la misma experiencia de lectura que en la lengua original. Algo que nos llamó la atención desde el vamos fue el cambio realizado a los nombres de los capítulos. Contactamos a la traductora de la novela, Sophie Hughes, vía twitter, quien nos aseguró que no se trató de una cuestión de traducción sino una decisión tomada entre la editorial y el autor. Nuevamente (ya nos había pasado cuando comentamos en libro de Isabel Allende y su traducción al inglés) nos quedó la sensación de que las editoriales subestiman al lector estadounidense. ¿Piensa la editorial que el lector no es capaz de darse cuenta de quién habla en cada caso y por eso hay que darle la experiencia lectora predigerida? Guillermo Schavelzon, en su blog, habla del “nuevo editing” y su intención, no de mejorar, sino de homogeneizar el texto. Curiosamente, en la edición de Los afectos al inglés británico, sí se respetaron los títulos creados por el autor.

“El editor es un lector privilegiado, porque puede modificar lo que leerán todos los demás, y porque está ubicado en una posición de poder frente al autor, ya que tiene en sus manos la decisión de publicar o no. Administrar adecuadamente esta posición exige una gran dosis de responsabilidad, por eso es tan difícil ser un gran editor.”(Schavelzon)

Recomiendo la entrevista que le hicieron a Sophie Hughes en la que habla de Los afectos y sobre el proceso de traducción. Es la posibilidad de penetrar en su mundo y participar de las elecciones que debió tomar mientras traducía la novela. 

Deborah

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